Por Manuel Acuña Asenjo / Rebelión.org
«Mis queridos amigos: en esta lucha me tenéis incondicionalmente a vuestras órdenes. Estaré al lado vuestro en los momentos en que se requiera, porque la única felicidad grande al término de mi vida ya, será morir peleando por la clase trabajadora, por mis hermanos los que sufren, por mis hermanos los pobres. ¡Por mis hermanos los que sufren en esta vida callados y silenciosos!...»
(Clotario Blest: Discurso en la ANEF al cumplir 80 años)
INTRODUCCIÓN
El día 31 de mayo recién pasado se han cumplido 22 años del fallecimiento de uno de los hijos más ilustres que ha producido la tierra chilena. Me refiero a Clotario Blest Riffo, creador de la Central Única de Trabajadores de Chile CUTCH, más tarde, simplemente, Central Única de Trabajadores CUT.
La figura de Clotario Blest no constituye un bastión aislado dentro de la historia de nuestra Patria, sino se encuentra inextricablemente unida a la de otros dos grandes hombres que fueron (son, y seguirán siéndolo) Fermín Vivaceta y Luis Emilio Recabarren. El primero, de profesión arquitecto (diseñó la actual torre de la Iglesia de San Francisco), fue el campeón del mutualismo, del socorro mutuo, de la hermandad; el segundo, refundador de la Federación Obrera de Chile FOCH [1] y reorientador de la misma, organizador de la clase obrera, maestro. Clotario Blest continuó la obra de esos gigantes: fue organizador de los trabajadores, unificador de las categorías de empleados y obreros (‘asalariados’, les llamaba) y gigante como aquellos que le antecedieron.